Ahora, tras la despedida más triste, me percato, con más certeza que antes, de lo sola que me encuentro.
Miro hacia un lado. Giro la cabeza hacia el otro. ¿No hay nadie? Parece ser que no. Mucha gente me habla, yo les contesto. Sonrío, sinceramente, no por cumplir, no por guardar mi tristeza, porque siempre está ahí. ¿Tantos y a la vez nadie?
No, no hay nadie con quien pueda jugar a ser párvulos, con quien pueda reír por tonterías que el resto de personas no entenderían. ¿No hay nadie que quiera hacerme compañía así? No, porque todos han madurado; han madurado de una manera que yo aún no he hecho, que yo aún me niego a hacer.
Sigue adelante, amor, solo un paso más. No seas como yo, no te ahogues entre recuerdos.
El camino es arduo, pero puede que, tan solo puede, que el final sea más jugoso, deseado, feliz de lo que esperamos.
Miro hacia un lado. Giro la cabeza hacia el otro. ¿No hay nadie? Parece ser que no. Mucha gente me habla, yo les contesto. Sonrío, sinceramente, no por cumplir, no por guardar mi tristeza, porque siempre está ahí. ¿Tantos y a la vez nadie?
No, no hay nadie con quien pueda jugar a ser párvulos, con quien pueda reír por tonterías que el resto de personas no entenderían. ¿No hay nadie que quiera hacerme compañía así? No, porque todos han madurado; han madurado de una manera que yo aún no he hecho, que yo aún me niego a hacer.
Sigue adelante, amor, solo un paso más. No seas como yo, no te ahogues entre recuerdos.
El camino es arduo, pero puede que, tan solo puede, que el final sea más jugoso, deseado, feliz de lo que esperamos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario