martes, 22 de octubre de 2013

Tomo mi mano y colocó el anillo en la palma, justo en el centro.
Este anillo representa el amor verdadero.-dijo sin desviar la mirada- ¿No lo ves? Es como si fueran dos mitades que se fusionan y se vuelven una; y cuando estas están unidas, es todo un mismo ser. Puede haber piezas que no se suelden correctamente y hagan que se parta el anillo en dos, pero siempre habrá otra con la que una de las mitades no se separe jamás.
  Es decir, el amor verdadero, cuando empieza, une dos vidas haciendo que se conviertan en un único ser y que el amor que los ha juntado, si es sincero, no tenga final. 
  Y yo creo que nosotros somos como el anillo; estamos destinado a unirnos y a que nuestros corazones no se distancien jamás.

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