Recuerdos de algunos de vosotros tengo de sobra entre mis pálidas manos, de otros solo destellos tenues en mi memoria; de una añorada no tengo nada, solo palabras cariñosas de seres queridos a los que una vez se les partió el corazón, y de uno de ellos solo algún que otro momento que no sé si fue vivido o inventado.
¿Existe aquello que llaman el cielo?, ¿acaso solo hay nada?
Espero que llegue hasta vuestros oídos cada una de las bellas palabras que de vuestra persona se dicen día y día, noche y noche.
Pido perdón si de alguno de vosotros no me despedí como debía, tanto en la niñez como ahora le tengo respeto a la muerte.
¿Sois esas estrellas etéreas que brillan en la tenebrosa oscuridad para alumbrar nuestras almas?, ¿nos observáis con amor mientras dormimos?
Desde aquí, os doy gracias, hayáis hecho algo por mí o no; simplemente, os doy gracias por haber hecho felices a los que hoy siguen viviendo su realidad.
Gracias.

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