miércoles, 30 de octubre de 2013


No me sueltes, por favor.
El tacto de tu mano reconforta
de este corazón su dolor.

No me sueltes, te lo pido de rodillas.
Si ya con este sufrimiento basta,
no me dejes sola con mis penas.

No quiero caer,
pero todo abajo parece mejor;
no quiero perder,
no quiero perderte a ti y a este amor.

¿Me prometes no abandonarme,
no dejar que la lejanía nos desgaste
aunque quiera despistarme
esta pesadumbre latente?

No me sueltes, por favor,
yo hacerlo no pretendo,
le tengo demasiado pavor
porque te sigo, y seguiré, queriendo.






Palabras.

Os admiro, desde el anonimato, desde lo más cercano; dejándome ver, ocultándome tras un cristal de imágenes.
¡Cuán bellas pueden ser las palabras de un joven con desamor, de una joven melancólica, de unos adolescentes que sueñan con un mundo mejor!
Tras vuestras palabras ando a pequeños pasos, procurando que no se alejen demasiado, procurando que no las pierda de vista, para vislumbrarlas en la niebla de esta alma que se ha vuelto monótona.
Soy seguidora del don de la palabra, de aquellos que deleitan con tan solo hablar de lo banal. ¿Sabéis cuán afortunados sois de poder crear con solo trazar letras con vuestros dedos? No todos pueden. Probablemente ni yo pueda.

¡Continuad escribiendo! Sois la gloria de este paraíso lúgubre; adornáis y embellecéis el cielo de corazones nublados y tormentosos con vuestros hermosos gigantes.
Que sepáis que siempre andaré por algunos de vuestros hogares de papel.

martes, 29 de octubre de 2013

No importa cuán lejos esté, cuánta distancia he de recorrer.
No importa cuán eterno sea el camino, cuánto sufrimiento haya en él.

No importa, nada importa, si finalmente tus manos puedo volver a tener.

Estrella.

-Papá, ¿dónde está mamá?, ¿por qué aún no ha venido?
-Cariño, ven. ¿Ves el cielo?
-Sí.
-¿Y qué ves en él?
-Pues muchas estrellas, papá.
-Pues una de esas es tu madre. Ella se ha ido al cielo y se ha convertido en estrella.


lunes, 28 de octubre de 2013

Fría es el agua que
roza la planta de mis pies,
frío mi corazón que
late sin apenas poder.
Viento que sopla con disimulo,
que agita mi cabello,
que alborota mis anhelos, 
que me ilusiona con recelo.
Mis ojos contemplan un mundo
lejano a lo esperado,
fuera de lo cotidiano,
al alcance del que sueña 
lo aún no explicado.

Quiero parar en este banco,
pararme a aguardarte,
a aguardar tu llegada,
una llegada que posiblemente no llegue nunca.
Quiero dormir sobre tu almohada,
saber si continuas pensando en mí,
abrazar las sábanas que un día
te arroparon para no dejarte escapar.
¿Tan difícil es suponer
que aquello que creíamos 
que se haría realidad
se cumpla alguna vez?

Yo, mientras tanto, me sentaré
sobre esta agua que roza la planta de mis pies,
dejaré que el viento que sopla con disimulo
agite mi cabello,
alborote mis anhelos,
me ilusione con volverte a ver.


domingo, 27 de octubre de 2013

Y uso, como arma definitiva contra ella misma, como una potente bomba, una canción para así terminar con lo que quedaba en pie dentro de sí.
Como una serie de palabras, que no esperas, pueden hacerte sentir especial, aunque creo que no sabes cuan feliz me han hecho.
Aun así, gracias.

Un paso más.

Ahora, tras la despedida más triste, me percato, con más certeza que antes, de lo sola que me encuentro.

Miro hacia un lado. Giro la cabeza hacia el otro. ¿No hay nadie? Parece ser que no. Mucha gente me habla, yo les contesto. Sonrío, sinceramente, no por cumplir, no por guardar mi tristeza, porque siempre está ahí. ¿Tantos y a la vez nadie?
No, no hay nadie con quien pueda jugar a ser párvulos, con quien pueda reír por tonterías que el resto de personas no entenderían. ¿No hay nadie que quiera hacerme compañía así? No, porque todos han madurado; han madurado de una manera que yo aún no he hecho, que yo aún me niego a hacer.

Sigue adelante, amor, solo un paso más. No seas como yo, no te ahogues entre recuerdos.
El camino es arduo, pero puede que, tan solo puede, que el final sea más jugoso, deseado, feliz de lo que esperamos.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Patrañas.

¿Por qué odiar a quienes sufren por un amor que ven a lo lejos? Deberías alegrarte por tu suerte en vez de desilusionar a quienes esperan en una estación la llegada de su verdadero amor.
¿Quién eres para decir que a todas esas jóvenes que aguardan por vislumbrar detrás de sus espaldas a sus amados les están siendo infieles?, ¿quién eres para decir que si sufren será porque la traición ha llamado a sus puertas?, ¿es la distancia sinónimo de esas palabras que escupes sin sentido?
Probablemente deberías replantearte mirarte a un espejo, mirar en un álbum de recuerdos, observar por la ventana de tu corazón, que es eso que te lleva a decir tales patrañas.

¿Es que deseas tú, acaso, que a los que luchamos contra la lejanía nos pase lo que a ti?

Tan cerca.

Tan cerca, que ya puedo notar tu presencia.
Tan cerca, que ya puedo oler tu colonia.
Tan cerca, que ya puedo rozar tus manos.
Tan cerca, está ya el día tan cerca...

martes, 22 de octubre de 2013

Tomo mi mano y colocó el anillo en la palma, justo en el centro.
Este anillo representa el amor verdadero.-dijo sin desviar la mirada- ¿No lo ves? Es como si fueran dos mitades que se fusionan y se vuelven una; y cuando estas están unidas, es todo un mismo ser. Puede haber piezas que no se suelden correctamente y hagan que se parta el anillo en dos, pero siempre habrá otra con la que una de las mitades no se separe jamás.
  Es decir, el amor verdadero, cuando empieza, une dos vidas haciendo que se conviertan en un único ser y que el amor que los ha juntado, si es sincero, no tenga final. 
  Y yo creo que nosotros somos como el anillo; estamos destinado a unirnos y a que nuestros corazones no se distancien jamás.

lunes, 21 de octubre de 2013

Cuando me vi sumida en la pesadumbre de no saber de mí ni de mi pasado, la principal meta que me impuse fue llegar hasta esa parte escondida en mi memoria y rozarla con los dedos, palparla aunque fuese para volver a poder sentir que era alguien y no una ilusión. Pero mis objetivos cambiaron... Todo fue tan precipitado... Aquella vida que comencé a partir del primer recuerdo que conservaba me enseñó que no debía limitarme a mirar atrás, porque de todas formas, probablemente, no podría volverlo a retomar; que solo interesaba lo que estaba pasando en ese presente que me concernía a mí y a todos los que conmigo se hallaban. Me dolió en el alma resignarme a perder aquella identidad sin nombre, pero más me dolía que mis nuevos conocidos, amigos, hermanos, sufrieran por perder lo que yo también había perdido; fue como un puñal que se clava y desgarra todo lo de dentro, dejando que sangre sin parar, dejando que el sufrimiento nos ahogue y no nos permita hablar, respirar. Quise tenderles esa mano que ellos me tendieron a mí cuando tan sola me sentía, quise ser ese hombro de madre que ahora les faltaba, esos consejos de un padre que fue perdido. A partir de ese instante, cuando dentro de sus corazones brotó un dolor incalculable, fue cuando juré por todo lo que fui y por lo que sería, por mi vida y por mi honor, que sería su justicia.
  Es por eso que no quiero que me pidas que renuncie a ello ahora que parte de mis recuerdos han vuelto conmigo, ahora que vosotros estáis conmigo. Les debo mi vida a ellos, y lo menos que puedo hacer es devolverles las suyas como ellos se merecen...

Y no hubo nada más que decir, solo lágrimas que contener.




Ya no me siento tan sola.

En un principio, supuse que sería porque me había acabado acostumbrando a sentirme sola; pero luego comprendí que era porque algo siempre me seguía. Cada paso que daba, él daba otro, a metros de mí, pero siempre en mi misma dirección.
No lo terminaba de entender del todo. No me era coherente creer que alguien o algo siempre me acompañaba cuando realmente nunca veía a nadie a mi lado.

Al cabo del tiempo puede percatarme de que mi seguidor cobraba forma ante mis ojos. Tal y como me lo imaginaba, estaba a mis espaldas dispuesto a ser la mano que necesitaba agarrar.
Aunque fuera raro, nunca le temí. ¿Por qué iba a hacerlo?, -me decía yo-, no parece que quiera hacerme daño. De hecho, es el único que me proporciona una curiosa tranquilidad y felicidad efímera. Por eso, ¿por qué huir de él?
Finalmente, me acostumbré a su presencia. Él siempre estaba conmigo, estuviera sola o acompañada por compañeros o familia. Sabía que, si no estaba, daba igual que yo estuviese rodeada de gente, la soledad se apoderaría de mí como siempre había hecho.

Y , por ese motivo, permanezco durante un largo tiempo escoltada por uno de mis demonios.

domingo, 20 de octubre de 2013

Fue una figura de cristal que se hizo añicos cuando la tocaste.

Cuenta atrás.

¡Por fin! Todo está ya dictado. El momento se acerca.
¿Por qué no hacemos juntos, desde ahora, una cuenta atrás? Será la más hermosa, la que más ansiaremos, la que mejor nos sepa cuando acabe.
4, 3, 2, 1.
¡Dulce agonía es esta espera! Agonía, porque hay que hacer un pulso con el tiempo; dulce, porque estás tú detrás del 1.
¡Ya queda poco! Pronto podré tomar tu mano entre las mías y sentir que ya no estás tan lejos como antes creía. ¡Ya queda poco!, ¡muy muy poco!
Aguardemos, amor, abrazados a nuestras almohadas por lo maravilloso que acaecerá. Aguardemos, amor, que los días ya nos están ofreciendo su brazo. Aguardemos por nosotros.
Aguardemos, amor, aguardemos.


sábado, 19 de octubre de 2013

Gracias.

En estas horas, me acuerdo de vosotros.
Recuerdos de algunos de vosotros tengo de sobra entre mis pálidas manos, de otros solo destellos tenues en mi memoria; de una añorada no tengo nada, solo palabras cariñosas de seres queridos a los que una vez se les partió el corazón,  y de uno de ellos solo algún que otro momento que no sé si fue vivido o inventado.
¿Existe aquello que llaman el cielo?, ¿acaso solo hay nada?
Espero que llegue hasta vuestros oídos cada una de las bellas palabras que de vuestra persona se dicen día y día, noche y noche.
Pido perdón si de alguno de vosotros no me despedí como debía, tanto en la niñez como ahora le tengo respeto a la muerte.
¿Sois esas estrellas etéreas que brillan en la tenebrosa oscuridad para alumbrar nuestras almas?, ¿nos observáis con amor mientras dormimos?

Desde aquí, os doy gracias, hayáis hecho algo por mí o no; simplemente, os doy gracias por haber hecho felices a los que hoy siguen viviendo su realidad.
Gracias.
Anoche... ¡Anoche!, ¡oh, cuán feliz me sentí! Fue como si hubiera estado allí, él, por un momento, susurrando las palabras a mi oído: ''la semana que viene voy''.
¡Oh, que alguien me diga que es mentira si no quiere que me siga ilusionando, porque estas ya han empezado a rociar mis mejillas!
¡Nunca la realidad había sido tan considerada con una persona como yo!

viernes, 18 de octubre de 2013

Todo lo establecido cambió como si se tratara de dar la vuelta a un tablero de juegos de azar.
Al conocerte, una conexión extraña nos unió, como si alguien, invisible, nos atara las muñecas con el mismo lazo del destino. Nunca supe porqué ni cómo, pero tampoco me preocupe por averiguarlo, solo me dejé llevar por el viento que también agitaba tu cabello.

Ahora mi único interés es velar por tu bien.


Al contrario que todos los niños de su edad, ella soñaba con no crecer nunca.
Tu mirada es tan profunda como el vacío de mi corazón.

jueves, 17 de octubre de 2013

¿Qué es esta tristeza que de pronto, precipitadamente, me embargó?
No puedo sufrir sin pensar que estáis a kilómetros de mis pasos, de mi respiración. Cada vez es más fácil poder continuar este itinerario pactado con mi alma, pero no puedo evitar que los recuerdos se presenten sin ser llamados.
Me doy cuenta de que, realmente, el tiempo que ha pasado ha sido muy poco comparado con el que siento; que, realmente, os sigo echando de menos aunque a veces este pesar se esconda; que, realmente, en este lugar inhóspito y ajeno, nadie me conoce. Soy como aparento y, a la vez, no soy como aparento. Vosotros lo sabéis, no muestro todas mis facetas de golpe, aunque alguna que otra persona ha llegado a verlas en acción.
Entendedme, ganarme no es tan fácil por muchas risas que mi ser parece lanzar a bocajarro.
Necesito de vosotros, necesito de la gente que sabe como puedo llegar a sentirme en que situación, como puedo a llegar a reír de verdad, como puedo llegar a tender una mano cuando hace falta.
¡No puedo evitarlo, os necesito!, ¡por favor, corred, amigos míos, a estos brazos que os aguardan impacientemente!

Démosle tiempo al tiempo, puede que, algún día, alguien me entienda tal y como lo hacíais vosotros.
Tiempo al tiempo.

¡Malditas y sucias mendaces!

¡Malditas y sucias mendaces que maldecís con vuestros supuestos embrujos a aquellos que os dan lo que os merecéis! Dejad a los inocentes, a los ingenuos, y empezaros a ganaros la vida con honradez, abandonad vuestro afán de estafar a todo aquel que se cruce por delante de vuestros ojos venenosos. No sois dignas del dinero que sobre vuestras manos cae sin gusto, no sois dignas de buenas palabras por mi parte.
¡Malditas y sucias mendaces, volved de donde habéis salido y danzad entre los vuestros buscando un futuro mejor que el que ahora os labráis (si es que os lo merecéis)!

miércoles, 16 de octubre de 2013

Hogar.


Paredes blancas, soledad por todas partes; encerrada en un paraíso sin escribir. Quiero saber que hay detrás de este lugar tenebroso, quiero saber, quiero saber, quiero saber.
Me lanzo contra estos dichosos muros que se niegan a derrumbarse ante mi curiosidad. Una y otra vez, cada vez estoy más cerca de llegar hasta lo que frente a mis ojos se esconde. Araño con mis uñas los cimientos de esta habitación asfixiante, quiero saber que se esconde tras ellas. Parece como si se hubiera convertido en papel, porque logro crear una pequeña grieta. La agrando levemente y asomo mi mirada por ella: ¡cosas tan magníficas vislumbro que mis ojos no pueden llegar a percibir del todo tanta hermosura! Abro todavía más el muro de papel y, con decisión, paso al otro lado, abandonando tras mis espaldas aquel que antes había sido mi hogar.
Guardo en un tarro de cristal estas lágrimas de felicidad que me inundan. Cierro la tapadera, no quiero que se escape esta suerte que hoy me ha ofrecido la vida.
Paso días y noches mirando el frágil bote repleto de ilusión, dejando que me embargue una alegría por primera vez no fingida. Sigo y sigo contemplándolas con devoción, vigilando que ninguna huya de allí, que ninguna me abandone como tantas otras veces había pasado.

¿Cuándo terminarás de llegar, corazón, a esta que es tu casa?

martes, 15 de octubre de 2013

Dientes de león.

Ando por un valle recolectando flores que contienen ilusiones. Las soplo, dejando que vuelen libres y traten de hallar un sendero que no me atrevo yo misma a comenzar. Pienso que a lo mejor, algún día quizá, traigan de vuelta consigo algún regalo para mi persona, alguna esperanza que me siga animando a coger más hermosos dientes de león de aquel valle. Pero mientras estas siguen su viaje, yo me recuesto sobre la hierba, cierro mis ojos cansados de ver una realidad sin belleza, e imagino por donde pasa cada ilusión que he dejado escapar por el cielo: montañas altas que rozan las nubes, bosques inmensos que esconden seres invisibles, ríos caudalosos más rápidos que cualquier liebre, mares más en calma que cualquier alma que descansa en paz.
Me reconforta que al menos ellas hayan presenciado más encanto en este mundo cruel que yo.

Busquemos el camino.

Tres noches soñando con encuentros próximos, tres días cumpliéndose nuestros deseos. Luego, pasados
estos, volvió a quedar la despedida.                         

La Luna llora por un amor que se abraza y acaricia para después caminar hacia el lado opuesto del que debería. Al día siguiente llovió, el Sol tampoco quería nuestro ''hasta luego''.
¡Cuán fuerte ha de ser un corazón para no desfallecer al primer paso de partida!
No compartas con la Luna su lástima, no quieras aceptar la soledad que te profesa el Sol; solo resiste los días y las noches que nos quedan sin miradas de complicidad, sin manos que tomar, sin besos que regalar.
Espérame, no tardaré en correr hacia tus brazos, es solo cuestión de un tiempo que no está de nuestra parte. Busquemos el camino hacia un nuevo amanecer que ni el Sol se imagina, hacia un nuevo anochecer que la Luna adoraría. 
Yo, mientras tanto, seguiré aquí, lejos de ti, mostrando una felicidad que nunca estará completa si no estás tú.

Pequeña criatura

¡Qué mundo tan injusto y cruel!
Tú, pequeña criatura que solo das alegrías, has sido maldecida con un pecado que no te correspondía. Ahora, ninguno de los que te queremos podemos librarte de él, toda la situación se ha complicado. Pronto la luz de tus ojos se disipará por completo y terminará tu alma por irse con ella. ¿Cuántas lágrimas habré de derramar para que alguna sirva para no condenarte a este destino trágico? No puedo dejar de sentirme inútil por no poder poner de mi parte para velar por ti, está lejos de mis posibilidades por mucho que lo desee. No valdrán rezos ni plegarias, solo un milagro fugaz que nadie espera, un sacrificio que probablemente no se pueda realizar.
Resiste, pequeña criatura, seguro que habrá algún lugar mejor para ti que este, al fin y al cabo. Solo espero que allí a donde acabes yendo, sea pronto o muy tarde, no llueva como lo hace mi corazón mientras te escribo estas letras.
Estas letras que nunca podrás leer, pero que siempre podrás sentir.

jueves, 10 de octubre de 2013

En la palma de mis manos escondo de tu mirada la ilusión que bajo mi corazón ha pervivido durante estos años en que te encontrabas ausente, perdido del frente, fuera de rumbo. Es un recuerdo de aquellos tiempos malos y solitarios, donde la esperanza descansaba en los cielos resguardada permanentemente de la lluvia y el sol humanos. En esos tiempos yo saltaba y saltaba para conseguir ascender al reino celestial, pero todo esfuerzo siempre fue en vano. Esa ilusión es la que todavía guardo con cariño; la ilusión de una niña por hallar una felicidad que no creía que encontraría en el mundo terrenal, sino que se trataba de algo divino que solo el hogar de las nubes nos podía otorgar.

Pero lo que nunca supe es que las divinidades como tú pudiesen bajar.
¿Alguien conoce acaso quien se esconde tras la máscara de piedra?, ¿quién se marcha cuando la muchedumbre se junta?
¿Alguien sabe cuánto he llorado y su motivo?, ¿por qué me escondía tras un manto gris?, ¿por qué buscaba lo que no estaba a mi alcance?
¿Alguien ha sentido todo lo que he sentido yo?

miércoles, 9 de octubre de 2013

La oportunidad estacionó durante unos momentos en la parada de su vida... Por desgracia, siempre llega cuando se está yendo su autobús.
Con decisión, sin vacilación, agarré mi espada con ambas manos. En ella se veía como caían lágrimas compungidas y a la vez de rabia viva. La expresión de mi rostro era desafiante, la más enfadada y dolida que podría experimentar en la vida. No me veía la cara, pero lo sabía porque mi corazón lo sentía, sentía que estaba destrozado, fragmentado en trozos que se estaban clavando dentro de mí, haciéndome sangrar y provocándome una ira desmesurada por una tristeza con nombre.

martes, 8 de octubre de 2013

Dame la mano, en compañía todo es más ameno.
No sabes cuanto te echaba de menos, cuanto ansiaba escuchar tu voz.
¿Por qué me preguntas la razón de seguir aquí, a tu lado?, ¿acaso no queda clara?
Nos falta mucho por descubrir, muchas huellas que dejar, muchas caricias por rememorar.
¿Tan difícil es no recordarte tan a menudo?
Esta prueba tan solo es otra piedra más en el camino de nuestro amor hacia la eternidad.
Yo lo sé, tú lo sabes; este sentimiento no es de edición limitada,
es algo que podríamos llevarnos toda la vida abrazando cual peluche,
escudándonos en la protección tan pura que nos da.
¿Vienes conmigo? Ya lo dije antes, en compañía todo es más ameno 
y más si mi compañero eres tú.
Vamos a prepararnos, cariño, para emprender este viaje sin retorno 
hacia una realidad de ensueño.
A mí solo me basta con poder tomar tu amor entre mis brazos
y acunarlo cual bebé recién nacido con una luz de esperanza en sus ojos.
¡Venga, vamos, se nos hace tarde!
Sé que nos queda la vida por delante, pero tampoco sabemos cuando acabará,
aunque no es una cuestión que me preocupa cuando sé
que siempre estarás para mí.

Te sonrío, me sonríes, 
hagamos de este instante el mejor de nuestras vidas 
 y que dure todo hasta que la luna no pueda alumbrarnos más.



domingo, 6 de octubre de 2013

El tiempo entró por la puerta para arreglar los desperfectos que el amor había ocasionado antes de salir.
Nunca he sido buena escribiéndote letras de amor, expresando en cada frase inscrita en el papel, tecleada en el ordenador; un sentimiento de cariño y emoción.
Perdóname, probablemente no sepa enamorarte con palabras, puede ser que se me queden cortas. Perdóname, es posible que haya amantes que deleiten con versos mejor que yo, pero nunca ha sido mi intención no ser la mejor.
No es que no quiera mostrarte mi corazón con cartas de amor, no es que no quiera enseñarte lo que se esconde en mi interior; es solo que es más difícil de lo que creía.
¿No basta con sonrisas, miradas, abrazos, besos? Yo deseo que me veas siendo feliz por ti de todas las maneras, que veas que no hay nada más importante que tú.
Siempre nos quedan los momentos, nos quedan las cicatrices en la piel, las marcas del bolígrafo con el que nos pintamos los brazos y las heridas de los labios, nos quedan los paquetes de gusanitos que nos debemos de las apuestas pasadas y las futuras, los regalos que nos dimos con ilusión y la sensación del tacto de nuestras manos, el olor de nuestras colonias, las promesas por cumplir.
Los Te quiero ya no son tan valiosos como tiempo atrás, ya nadie los siente de verdad; pero no me equivoco al jurarte que los míos sí son más preciados, no porque no los pronuncie a menudo, sino porque me los arranco de dentro.
No te culpo si un día me dejas, no hay en mí perfección cuando represento a su contraria; solo espero que lo hagas de una de las mejores formas.
No pienses que soy triste, que cada texto que escribo me representa del todo. Es solo que es lo que mejor se me da, contar el lado malo, dejando de lado al bueno. Piénsalo, ¡si relatara todo lo bueno se nos iría la vida en ello!
Voy a ir terminando el nudo y haciendo el desenlace de este intento romántico de dedicar algo a tu persona. Sé que no es nada especial, nada que haya de tenerse en cuenta. Solo es un relato más, o al menos un intento, si es que se puede llamar así. Voy a parar, pero no si antes decir esto:

Todo comienzo tiene un final, y yo quiero que el nuestro sea pereciendo de la mano.


sábado, 5 de octubre de 2013

''Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus.''

Corres y corres. 
Y no paras de correr. 
No lo alcanzas. 
Estiras los brazos. 
No llegas. 
Das un salto hacia delante. 
No llegas. 
Lo intentas de nuevo, con más ímpetu. 
No puedes evitar caerte. 
Sigues viendo como no llegas. 
Te levantas a toda prisa. 
Cada vez está más lejos.
Aceleras el paso. 
Te duelen las piernas, pero te niegas a parar. 
Cada vez más rápido, cada vez duelen más. 
El corazón te palpita a mil. 
No llegas. 
¿Por qué sigo corriendo?, te preguntas; ¿realmente deseo que no se vaya? 
Aun así, continuas tu camino. 
No te detienes. 
¿Tan valioso es lo que se lleva consigo?
Cada vez vas yendo más despacio. 
¿No debería dejarlo marchar con todo? 
Cada vez más lento. 
¿No es mejor empezar de nuevo? 
Las lágrimas recorren tu cara. 
Te las enjugas. 
Ya es tarde, era inevitable. 
Paras. 
Vislumbras desde lo lejos como se aleja con todos aquellos a los que quieres.
A los que amas.

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Nunca has sentido como todo se deshace y caes con ello a un lugar sin retorno?

Cuando peor estoy, es como si las voces que me rodean se apagaran, cual vela con el aire. Entonces, un agujero mane bajo mis pies en el suelo que me absorbe, que tira de mi hacia un sitio oscuro, tenebroso, lleno de penumbra y desesperación que soy capaz de sentir incluso antes de dejarme llevar. Mis fuerzas no me acompañan. Mis compañeros corren hacia mí, pero parece como si no pudieran llegar, como si todo fuera en su contra. Es en ese momento, cuando ya estoy sumergida en ese hoyo opaco, que veo como mis compañeros intentan alcanzarme estirando sus brazos, extendiendo sus manos hacia mi cuerpo prácticamente inerte. No puedo cogerlas, no llego, pero tampoco pongo demasiado esfuerzo en ello, estoy totalmente derrotada. Sigo cayendo, y cayendo, y cayendo, mientras el único hueco por donde ilumina la luz se va haciendo cada vez más y más pequeño, más y más invisible.
Y así me desvanezco, dejando que el tiempo me guíe, vislumbrando aquellos recuerdos de mi memoria que incluso había llegado a olvidar. No me dignaba ni en pensar cuanto tiempo, si minutos, horas o años; estaría así, volando en aquel túnel abandonado. Ya nada importaba, solo quería cerrar los ojos y soñar con aquello que anhelaba y que nunca había sido capaz de conseguir.
Al sentirme más tranquila, justo cuando las lágrimas dejaron de emanar de mis ojos, mi corazón palpitó. Palpitó como si fuera un martillo que golpea un clavo. Me giré como mejor pude sobre mí misma. Había alguien allí abajo, con los brazos abiertos para recogerme de la caída. Alguien que me esperaba. No sabía quien era, pero no me importó en absoluto. Como dije, ya nada importaba. Así, alcé mis brazos hacia él y esperé hasta llegar a la cariñosa aura que trasmitía su ser.

Al final había encontrado mi camino. Al final había arribado donde mi alma amaba estar.

martes, 1 de octubre de 2013

''Somos únicos''

Este fragmento lo hice hará unos días antes de irme el fin de semana a mi tierra de la infancia:

He tenido que recorrer kilómetros, navegar numerosos mares, batallar miles de veces con mi corazón para poder percatarme de todo aquello que dejaba tras mi espalda.
¡Brindemos por los buenos tiempos, aquellos que probablemente no vuelvan nunca!, gritaba mi alma desgarrada al momento de partir. El dolor se acentuaba cada día que pasaba solo con pensar que tenía que marcharme, que estaba obligada a irme para darle un nuevo sentido a mi vida. Durante el tiempo que transcurrió hasta ahora, las punzadas han ido aminorando, pero vuestro recuerdo sigue aquí, golpeando mi memoria con vuestras nítidas caras, como si fuera ayer la última vez que os viera.
No queríamos llorar, no queríamos imaginarnos que aquella no iba a ser más la risa que compartiéramos a diario. Todo fue un simple adiós, acompañado de ánimos cariñosos y miradas de ilusión por el mañana que se avecinaba. ¿Realmente queríamos, deseábamos que llegara? Yo, al menos, sé que no.
Confío en oír de nuevo con más frecuencia vuestros pasos en el suelo, acercándoos con los brazos abiertos para ofrecerme ese amor que tanto me hace falta.

Somos únicos. Lo sé, créeme que lo sé.