Tres noches soñando con encuentros próximos, tres días cumpliéndose nuestros deseos. Luego, pasados
estos, volvió a quedar la despedida.
estos, volvió a quedar la despedida.
La Luna llora por un amor que se abraza y acaricia para después caminar hacia el lado opuesto del que debería. Al día siguiente llovió, el Sol tampoco quería nuestro ''hasta luego''.
¡Cuán fuerte ha de ser un corazón para no desfallecer al primer paso de partida!
No compartas con la Luna su lástima, no quieras aceptar la soledad que te profesa el Sol; solo resiste los días y las noches que nos quedan sin miradas de complicidad, sin manos que tomar, sin besos que regalar.
Espérame, no tardaré en correr hacia tus brazos, es solo cuestión de un tiempo que no está de nuestra parte. Busquemos el camino hacia un nuevo amanecer que ni el Sol se imagina, hacia un nuevo anochecer que la Luna adoraría.
Yo, mientras tanto, seguiré aquí, lejos de ti, mostrando una felicidad que nunca estará completa si no estás tú.
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