Las lágrimas que empapan los vellos, que marcan tu piel joven; son tus anhelos, los sueños que te has impuesto y que logras atrapar con tu red para mariposas. Todavía fallas mucho, pero no es impedimento para dejar de probar suerte en esta tómbola imaginaria y dolorosa; nos queda demasiado por recorrer y, por lo tanto, bastantes oportunidades para saltar y alzar la red hacia el cielo. Yo correré contigo, a tu lado, velando tus caídas y tropiezos; te dejo volar con el viento para que puedas llevar tu realidad con las riendas que un día tomaba yo.
Esta vez no erraré y procuraré que nazcan tus alas, por sí solas. Sin mí.
Esta vez no erraré y procuraré que nazcan tus alas, por sí solas. Sin mí.