miércoles, 30 de octubre de 2013

Palabras.

Os admiro, desde el anonimato, desde lo más cercano; dejándome ver, ocultándome tras un cristal de imágenes.
¡Cuán bellas pueden ser las palabras de un joven con desamor, de una joven melancólica, de unos adolescentes que sueñan con un mundo mejor!
Tras vuestras palabras ando a pequeños pasos, procurando que no se alejen demasiado, procurando que no las pierda de vista, para vislumbrarlas en la niebla de esta alma que se ha vuelto monótona.
Soy seguidora del don de la palabra, de aquellos que deleitan con tan solo hablar de lo banal. ¿Sabéis cuán afortunados sois de poder crear con solo trazar letras con vuestros dedos? No todos pueden. Probablemente ni yo pueda.

¡Continuad escribiendo! Sois la gloria de este paraíso lúgubre; adornáis y embellecéis el cielo de corazones nublados y tormentosos con vuestros hermosos gigantes.
Que sepáis que siempre andaré por algunos de vuestros hogares de papel.

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