Ya es decisivo. El itinerario de ellos ha decidido tomar una ruta distinta a la que a mí me está destinada. Emprenderé camino sola, quién sabe hacia donde, quién sabe por cuánto tiempo.
Sayonara, tooi hi. Adiós, recuerdos lejanos; es hora de separarnos y crear nuevos. Una canción que queda como una despedida que creíamos que nunca se llegaría a efectuar.
¿Nos dará la vida la oportunidad de vernos tan a menudo como ahora prometemos? No me atrevo a pensarlo, a agarrarme a otra ilusión como la que es el futuro incierto.
Como bien digo siempre: ¡Qué pase lo que tenga que pasar!; y dediquemos a imaginar que tiempos mejores vendrán.
lunes, 30 de septiembre de 2013
domingo, 29 de septiembre de 2013
¿Quién sería yo?
Ayer los dioses me dieron el regalo de volver a ver vuestras caras tras un tiempo que mi corazón sintió como una eternidad.
La felicidad se clavó en mi pecho una vez más, la alegría inundó mi alma y la sacudió cual huracán, haciendo que una sonrisa escapara de mi rostro.
¿Qué haría la gente sin esas personas que son capaces de darle aquello que su imaginación no puede vislumbrar? ¿Qué haria yo sin vosotros? O, mejor dicho: ¿Quién sería yo? Un alma errante en un mundo hermoso y cruel buscando darle un sentido a su vida, un perro abandonado intentando hallar el cariño que una vez le otorgaron.
Pero no tengo porque pensar eso, la suerte me ha sonreido y he podido ver vuestros ojos brillantes una vez más. Aunque sea una única vez más.
La felicidad se clavó en mi pecho una vez más, la alegría inundó mi alma y la sacudió cual huracán, haciendo que una sonrisa escapara de mi rostro.
¿Qué haría la gente sin esas personas que son capaces de darle aquello que su imaginación no puede vislumbrar? ¿Qué haria yo sin vosotros? O, mejor dicho: ¿Quién sería yo? Un alma errante en un mundo hermoso y cruel buscando darle un sentido a su vida, un perro abandonado intentando hallar el cariño que una vez le otorgaron.
Pero no tengo porque pensar eso, la suerte me ha sonreido y he podido ver vuestros ojos brillantes una vez más. Aunque sea una única vez más.
''Pedes in terra, ad sidera visus.''
La que siempre sonríe, la que siempre está de pie, la que siempre desafía a un futuro incierto que se dedica a imaginar esperando algo mejor de lo que siempre le ofrece. Alguien que lucha y defiende una vida que probablemente ni le pertenezca, que no pueda ni descifrar.
También la que se rompe por dentro por tal de no mostrar lágrimas, la que mira con desprecio a todos los males que ella cree que existen en este mundo y que la gente se dedica a disfrutar diciendo que la juventud es el momento propicio para ello.
Alguien diferente y que nadie conoce del todo. Alguien que probablemente no se conoce ni a ella misma.
Pedes in terra, ad sidera visus. Alguien con los pies en la tierra y la mirada en el cielo, porque mirar hacia allí siempre es menos doloroso.
También la que se rompe por dentro por tal de no mostrar lágrimas, la que mira con desprecio a todos los males que ella cree que existen en este mundo y que la gente se dedica a disfrutar diciendo que la juventud es el momento propicio para ello.
Alguien diferente y que nadie conoce del todo. Alguien que probablemente no se conoce ni a ella misma.
Pedes in terra, ad sidera visus. Alguien con los pies en la tierra y la mirada en el cielo, porque mirar hacia allí siempre es menos doloroso.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Echada sobre la hierba fresca, que acariciaba mis
mejillas, observaba el cielo, jugando con las nubes a convertirlas en lo
que jamás llegarían a ser. La sombra del Árbol Milenario me refugiaba
como siempre lo había hecho para que los rayos de sol no me
deslumbraran. Los pájaros cantaban una melodía que no se podía
descifrar, pero que, aun así, llegaba hasta el corazón, haciéndolo
llorar. La suave brisa mecía las hojas que caían del árbol, posándolas
delicadamente sobre el suelo donde nació su madre. Aquella tarde no era
distinta de todas las demás. Todo seguía sumergido en una maravillosa
tranquilidad que calmaba mi alma, herida, llena de cicatrices.
Pero, como bien era consciente, la tranquilidad no duraría mucho a mi lado. Parecía que no le gustaba mi compañía, o que, simplemente, le incomodaba estar tanto tiempo soportando a alguien a quien siempre le solía perseguir la tormenta.
Pero, como bien era consciente, la tranquilidad no duraría mucho a mi lado. Parecía que no le gustaba mi compañía, o que, simplemente, le incomodaba estar tanto tiempo soportando a alguien a quien siempre le solía perseguir la tormenta.
Aunque me duela reconocerlo, mis ilusiones van de tu
mano. Desde ahora. Para siempre. Y si tú te vas, ellas se van contigo,
mientras las tinieblas vuelven a mí para de nuevo acogerme entre sus
tenebrosos mantos de tristeza y desolación, donde fui una sola con la
soledad.
Eso fue lo malo de volverte a conocer, que ya no puedo otra vez estar sola. Que ya no quiero otra vez estar sola.
Eso fue lo malo de volverte a conocer, que ya no puedo otra vez estar sola. Que ya no quiero otra vez estar sola.
Tu vida escapaba entre mis manos como un suspiro. Y mis
ganas de seguir se querían marchar contigo. Pero, enjugándome mis
lágrimas, como tantas veces había hecho, me levanté, y miré a mis
compañeros. Ellos estaban observándome, mostrándome en sus ojos su
fuerza de voluntad y su confianza ciega en mí y yo no podía traicionarles. Prometí que les ayudaría y aunque no se
lo prometí a todos, mi ser sentía que sí lo había hecho. Y lo cumpliría
porque ”mi objetivo es luchar hasta que me sangre el corazón.”
''Llegaste como un fulgor abrasador, blandiendo tu gigantesca espada al
aire y apuntando con ella a tu objetivo, arrojándote hacia él sin
importarte que era lo siguiente que iba a suceder. Tu agilidad y
maestría con una espada de apariencia pesada eran sorprendentes, pero
aún más lo era tu valentía y tu mirada desafiante y llena de rencor, la
cual me espantó cuando supe que eras tú. Porque, sinceramente, en ese
instante, no parecías tú.''
Su actitud absorbió mi ser por completo.
Su semblante, bañado en una pura sonrisa inocente y en unos ojos llenos de devoción y curiosidad, iluminaba cada parte de mi alma, algo oscurecida por aquel entonces. Danzaba entre nosotros dando pequeños saltos, como si fuera un diminuto duende, mientras asomaba la cabeza entre los huecos que dejaba el círculo que habíamos formado. Su pelo parecía intentar competir con el blanco neutral de mi piel, brillando incluso cuando el sol no lo señalaba. Era extraño verla tan feliz y radiante cuando momentos antes estaba asustada y arrinconada tras mi espalda.
Ella era todo lo contrario a lo que era yo al principio: su miedo se esfumó al momento, como algo efímero, que arrastra el viento que sopla; el mio en cambio me abrazó durante meses como un manto sombrío.
Su semblante, bañado en una pura sonrisa inocente y en unos ojos llenos de devoción y curiosidad, iluminaba cada parte de mi alma, algo oscurecida por aquel entonces. Danzaba entre nosotros dando pequeños saltos, como si fuera un diminuto duende, mientras asomaba la cabeza entre los huecos que dejaba el círculo que habíamos formado. Su pelo parecía intentar competir con el blanco neutral de mi piel, brillando incluso cuando el sol no lo señalaba. Era extraño verla tan feliz y radiante cuando momentos antes estaba asustada y arrinconada tras mi espalda.
Ella era todo lo contrario a lo que era yo al principio: su miedo se esfumó al momento, como algo efímero, que arrastra el viento que sopla; el mio en cambio me abrazó durante meses como un manto sombrío.
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