lunes, 12 de mayo de 2014

Cuento de hadas.

Suenan los violines. Quiero poner tu nombre a esta vieja melodía que suena en mi corazón.
¿Recuerdas antaño las miradas, los abrazos, los besos? Amor, ya no nos quedó nada; ya no me quedó nada. Nada de ti. Te llevaste los bellos recuerdos contigo.
Bella dama, aún sigo buscándote en sueños. Apenas recuerdo tu rostro, aunque la hermosura consigo verla con nitidez. El tacto de tus manos se disipa mientras la niebla continúa cerrándome el paso hasta tu imagen de hada dulce. De hada de cuento. De un cuento de hadas. Porque eso pareció ser todo para mí, un cuento de hadas que no me atrevo a contar, del cuál tú, además, robaste todas las páginas. Y es que me quitaste nuestra primera mirada, nuestro primer paseo, nuestra primera charla, nuestra primera sonrisa; hasta nuestras discusiones enamoradizas.
Ahora solo conservo este canto ahogado en lágrimas que te dedico. Y tú no lo escuchas. No puedes, porque ya no estás aquí, conmigo, susurrándome al oído aquel amor divino que me profesabas. Y yo te busco como perro perdido sin dueño, vagando en las calles de la soledad sin nada de cariño que rociar en mis labios. Rescata a este prisionero de la pena que dejó el abandono de tu cuerpo, de tu alma, de todo tú. Rescátalo y volvamos juntos a buscar aquellas estrellas que mirábamos en nuestro prado personal. ¡Y es que estoy enamorado de un cuento de hadas! Un cuento de hadas que nunca pude acabar. Que me niego a acabar.

Suenan los violines. Quiero empezar una nueva melodía contigo y que suene siempre en mi corazón.
Y en el tuyo.

miércoles, 9 de abril de 2014

Es una despedida extraña,
Usual y esperada,
extraña al fin y al cabo.

Agarras el pomo de la puerta,
tu mirada pone distancia
colocando entre nosotros estrellas.
Yo, de lejos, quieta quedo,

es que no pretendo detenerte,
detener este fortuito final
que es el tiempo quien marca.

Con paso cansado,
con meses pasados
que te pesan toneladas,
marchas a grandes zancadas.

Pero no estoy sola.
Alguien espera junto
al pomo de la puerta.

Recién llegado,
ansiaba su día deseado
para presenciar el tiempo
que en mí hace mella

con él, con nadie más.

sábado, 15 de marzo de 2014

Las lágrimas que empapan los vellos, que marcan tu piel joven; son tus anhelos, los sueños que te has impuesto y que logras atrapar con tu red para mariposas. Todavía fallas mucho, pero no es impedimento para dejar de probar suerte en esta tómbola imaginaria y dolorosa; nos queda demasiado por recorrer y, por lo tanto, bastantes oportunidades para saltar y alzar la red hacia el cielo. Yo correré contigo, a tu lado, velando tus caídas y tropiezos; te dejo volar con el viento para que puedas llevar tu realidad con las riendas que un día tomaba yo.
Esta vez no erraré y procuraré que nazcan tus alas, por sí solas. Sin mí.

lunes, 3 de marzo de 2014

Si caes, toma mi mano.
Nadie podrá protegerte mejor del abismo que alguien que ya tocó el fondo.

domingo, 23 de febrero de 2014

Hoy me construí una casita...

Hoy me construí una casita donde las hadas bailan, donde se mueven a un son sin dolor ni lágrimas.
Hoy me construí una casita donde el viento canta, donde se susurra que la felicidad nunca yerra.
Hoy me construí una casita donde tengo de vecina a la esperanza, donde se cuenta que se despide siempre con un "hasta mañana".
Hoy, como otras tantas veces, me construí una casita donde la realidad es sueño y el sueño realidad, donde el cosmos no permite que el caos nos llegue a tocar con sus manos inertes y frías. Se puede vislumbrar hasta cuando las flores sonríen, se puede vislumbrar hasta cuando las hojas nos quieren abrazar. Allí reposo de lunes a viernes y el resto de días, allí reposo mientras otros piensan que estoy presente.

Hoy me construí una casita donde la paz y la alegría no son una fantasía, sino una verdad.


jueves, 20 de febrero de 2014

Ahora tu recuerdo es más vívido que nunca. Las acciones apenas olvidadas vuelven sin pedirlo, me llaman; quieren que retome el latir de una vida de lágrimas enjugadas.
Mis dedos dibujan solos el contorno de un sueño, un sueño que pretende no ser caduco, pero que aun así es agarrado por las cadenas del deber y arrastrado lejos de mí. No las puedo romper, la fuerza en mí nunca buscó hogar, se fue con los prepotentes. No hay más opción que verte marchar contra tu voluntad, mientras ambos estiramos los brazos; nuestras manos nunca rozamos, nuestro aliento no halla un cuello donde perecer a gusto.

No forzaré más al sino, dejaré que él solo se relaje, que él solo nos libere de sí mismo.

lunes, 17 de febrero de 2014

Caídas.

Alma dormida en un sueño eterno
Dormida a todas horas, alejada de lo verdadero,
Queriendo aspirar solamente a lo etéreo;
En sus viajes somnolientos se
Dedica a subir la infinita escalera,
Pero nunca llega a la cima,
Únicamente se precipita al vacío
de su amarga vida.

Mientras cae mira hacia arriba,
busca ,insistente, tu mirada,
la salida del dolor más directa.
Las nubes guardan los restos
de sus saladas lágrimas
para volverlas río y luego mar.
Su mano aguarda en la inmensidad
otra capaz de sostenerla,
nadie se ofrece a socorrerla
de su horrible realidad.

¿Por qué eres tan perfecto?
Los celestiales se niegan
a que tengáis contacto,
no quieren que permanezca a tu lado,
paseando agarrados del brazo.
Tú no puedes hacer nada,
te conviertes en espectador
de esta desesperación que
la impregna y la ama.

Una vez más, la joven dormida
lamenta los fallos,
se levanta y sacude sus espantos,
y comienza otra vez su camino,
arduo y duro, pero hermoso
porque tú, a pesar de todo
y a pesar de nada, esperas,
aguardas al amor
sosteniendo rosas blancas.



domingo, 16 de febrero de 2014

Me pides que te dé amor y yo solo puedo agachar la cabeza. Es un oficio que apenas sé desempeñar, pero me niego a decepcionarte; solo quiero deleitarte para que no desaparezcas ni una vez más. 

Y en las letras me apoyo, consuelo en ellas busco, ayuda les ruego para demostrarte que lo mío es sincero; pero siempre acabo resignada: ellas no me quieren como yo las quiero a ellas. No me encuentran una persona digna, apenas puedo rozar su majestuosidad. 

Así terminan por clavarse mis rodillas como aguijones en el suelo, incapaces de levantarse. Solo puedo mirar al cielo, seguir soñando que algún día alguien mejor que yo pueda dedicarte dulces palabras de amor, palabras que puedan regocijarte el corazón y que consigan que tu alma encuentre una dueña.
Una dueña que no podré ser yo.


martes, 14 de enero de 2014

Relato A.C.

Eres tú la fuente de mi inspiración, mi creación perfecta, mi obra de arte. Tú recorriste cada palmo que yo dibujé con mi mente, tú luchaste con cada persona que ante tu silueta estampé. Tú, valiente y elegante, sabia y mesurada. Tú eres lo que yo fui; en ti plasmé los rasgos que con cariño conservo, lo que guardo dentro de mí bajo llave porque temo que algún día me abandonen: mis ilusiones, mis sueños, mi esperanza en un mundo bueno. ¿Por qué la suerte nos marcó con un nefasto infortunio a ambas? Tú sigues, aun así, manteniéndote intacta cual montaña majestuosa; yo, en cambio, sucumbo ante la pena y la tristeza mientras mi cuerpo perece de dolor cual hielo que se derrite poco a poco. Yo, querida compañera indirecta, espero ser lo que tú eres. Quiero que impregnes este alma cobarde con tu valor y tu sacrificio; quiero poder levantarme de este suelo frío y que el viento azote mis cabellos al igual que los tuyos. Dame tu mano, ayúdame a ser como ese deseo que mi imaginación ha incubado durante tanto tiempo de diversas formas, ahora que eres tan verdadera; ayúdame a ser como tú. Estas lágrimas son la moneda de cambio por esa compasión que te caracteriza. ¿Acaso no harías aunque fuera eso por la que fue la autora de tus solemnes palabras? Te ofreceré cuantas súplicas hagan falta: haz que mi vida empiece a tomar un cauce distinto y con más sentido. Me niego a seguir siendo la carga que muchos seres queridos llevan años transportando sobre sus doloridos hombros; me niego a continuar encerrada en esta jaula que yo misma he construido con mis propios sueños. Este corazón se ha cansado de que las espinas sean clavadas tan grácilmente en él, ahora quiere que ello les conlleve más de un esfuerzo a sus opresores. Concede como el genio cuya lámpara fue frotada esta petición a la humilde servidora que frente a ti se postra hoy. Y por favor, que este lamento no haga que te avergüences de mí, solo quiero que te sientas orgullosa; orgullosa de que por fin esta frágil humana de cristal quiera elevar el rostro hacia los temores e injusticias de este mundo. Siéntete orgullosa de esta que en este instante quiere luchar como tú por una justicia que se ha esfumado llorando por la impotencia, por la alegría que antes era reina de las sonrisas de los hijos, los padres y los abuelos. Busco desesperadamente un motivo, una razón, para la vida que siempre he deseado hallar. No es que repentinamente anhele ser temeraria; es solo que este jaramago que era obligado a nacer entre muerte en este momento pretende rebelarse y criarse en un prado verde y puro. Me arrodillo al igual que tú tantas veces lo has hecho: bendice, tú que eres más parte de la realidad que yo, mi real ficción; los propósitos de este ilusorio humano. Te lo ruego a ti a quien he exigido tanto, a ti te ruego que me permitas cumplir mi cometido para luego poder unirme a las estrellas muertas que aún resguardan su fulgor.

Lo prometo; este será el último favor que te pida.

lunes, 13 de enero de 2014

Rosa blanca.

Esta flor nevada, nacida de la luz de mis manos, de mi trato y mi cuidado, te ofrezco. Con los dedos la extiendo hacia ti, no me importa el dolor de las heridas, la sangre que por ella derramo. Te regalo la única que pude salvar de las tinieblas, las demás son ya irremediablemente azabaches.
Junto con ella te entrego lo puro de este verdadero amor, bello y dañino, más hermoso que doloroso. Quiero que lo tomes sin reparos; no habrá para ti perjurios o engaños, solo la bendición del buen trato. Protégelo tú por mí, tú te interesarás más que yo por su bienestar, tú evitaras la caída de su cabello cano.


Guarda con cariño la rosa blanca que te doy, que yo no quiero hacerle daño a nada más. A nadie más.


viernes, 10 de enero de 2014

No puedo evitar escribir sobre ella: la dulce ficción labrada por mis manos que en mis sueños hace acto de presencia. Mi fuego congelado.
Primer encuentro, tu primer recuerdo.

Imponente, como ninguna, presencia intimidante. El sol no podía apartar la mirada de ti, belleza desafiante con mirada amenazante, pareciera que quisieras arrebatarme lo que en mí no valoro, lo que en los demás sí: la vida. ¿Mi vida venías buscando? Las cosas banales serán tus favoritas.

Ahora huyes, inexplicablemente. ¿Para qué entonces proyectaste ese odio? No quieras aparcar en este momento tus sentimientos, esta curiosidad impregna mi alma de emoción. No huyas, por favor. Tu rostro paréceme conocido. ¿Nos habremos visto por casualidad por la calle?, ¿accidentalmente nuestros brazos se rozaron? Esta joven que marcha a paso lento traiciona mis fugaces expectativas. La llamo sin nombre, se convierte en una ráfaga de aire que se detiene, la misma que azota su cabello con curvas. Me mira de nuevo: ya no hay desprecio, solo una compasión incomprendida.

Finalmente se percató de que soy una rosa marchita.