No me sueltes, por favor.
El tacto de tu mano reconforta
de este corazón su dolor.
No me sueltes, te lo pido de rodillas.
Si ya con este sufrimiento basta,
no me dejes sola con mis penas.
No quiero caer,
pero todo abajo parece mejor;
no quiero perder,
no quiero perderte a ti y a este amor.
¿Me prometes no abandonarme,
no dejar que la lejanía nos desgaste
aunque quiera despistarme
esta pesadumbre latente?
No me sueltes, por favor,
yo hacerlo no pretendo,
le tengo demasiado pavor
porque te sigo, y seguiré, queriendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario