Paredes blancas, soledad por todas partes; encerrada en un paraíso sin escribir. Quiero saber que hay detrás de este lugar tenebroso, quiero saber, quiero saber, quiero saber.
Me lanzo contra estos dichosos muros que se niegan a derrumbarse ante mi curiosidad. Una y otra vez, cada vez estoy más cerca de llegar hasta lo que frente a mis ojos se esconde. Araño con mis uñas los cimientos de esta habitación asfixiante, quiero saber que se esconde tras ellas. Parece como si se hubiera convertido en papel, porque logro crear una pequeña grieta. La agrando levemente y asomo mi mirada por ella: ¡cosas tan magníficas vislumbro que mis ojos no pueden llegar a percibir del todo tanta hermosura! Abro todavía más el muro de papel y, con decisión, paso al otro lado, abandonando tras mis espaldas aquel que antes había sido mi hogar.

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