lunes, 28 de octubre de 2013

Fría es el agua que
roza la planta de mis pies,
frío mi corazón que
late sin apenas poder.
Viento que sopla con disimulo,
que agita mi cabello,
que alborota mis anhelos, 
que me ilusiona con recelo.
Mis ojos contemplan un mundo
lejano a lo esperado,
fuera de lo cotidiano,
al alcance del que sueña 
lo aún no explicado.

Quiero parar en este banco,
pararme a aguardarte,
a aguardar tu llegada,
una llegada que posiblemente no llegue nunca.
Quiero dormir sobre tu almohada,
saber si continuas pensando en mí,
abrazar las sábanas que un día
te arroparon para no dejarte escapar.
¿Tan difícil es suponer
que aquello que creíamos 
que se haría realidad
se cumpla alguna vez?

Yo, mientras tanto, me sentaré
sobre esta agua que roza la planta de mis pies,
dejaré que el viento que sopla con disimulo
agite mi cabello,
alborote mis anhelos,
me ilusione con volverte a ver.


No hay comentarios:

Publicar un comentario