miércoles, 9 de abril de 2014

Es una despedida extraña,
Usual y esperada,
extraña al fin y al cabo.

Agarras el pomo de la puerta,
tu mirada pone distancia
colocando entre nosotros estrellas.
Yo, de lejos, quieta quedo,

es que no pretendo detenerte,
detener este fortuito final
que es el tiempo quien marca.

Con paso cansado,
con meses pasados
que te pesan toneladas,
marchas a grandes zancadas.

Pero no estoy sola.
Alguien espera junto
al pomo de la puerta.

Recién llegado,
ansiaba su día deseado
para presenciar el tiempo
que en mí hace mella

con él, con nadie más.

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