viernes, 10 de enero de 2014

Primer encuentro, tu primer recuerdo.

Imponente, como ninguna, presencia intimidante. El sol no podía apartar la mirada de ti, belleza desafiante con mirada amenazante, pareciera que quisieras arrebatarme lo que en mí no valoro, lo que en los demás sí: la vida. ¿Mi vida venías buscando? Las cosas banales serán tus favoritas.

Ahora huyes, inexplicablemente. ¿Para qué entonces proyectaste ese odio? No quieras aparcar en este momento tus sentimientos, esta curiosidad impregna mi alma de emoción. No huyas, por favor. Tu rostro paréceme conocido. ¿Nos habremos visto por casualidad por la calle?, ¿accidentalmente nuestros brazos se rozaron? Esta joven que marcha a paso lento traiciona mis fugaces expectativas. La llamo sin nombre, se convierte en una ráfaga de aire que se detiene, la misma que azota su cabello con curvas. Me mira de nuevo: ya no hay desprecio, solo una compasión incomprendida.

Finalmente se percató de que soy una rosa marchita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario