No temas, guerrera, sujeta con tus manos heridas la espada que por tanto tiempos has portado con valor. No son tiempos aconsejables para una rendición; sabes que no hay opción a ella: o vives o mueres.
Eres ejemplo de muchos, dolor de cabeza de más aún. Mirada de fuego, alma en llamas, te lanzas hacia un futuro oscuro y ajeno, no te pertenece, pero aun así peleas por él como si fuera tuyo. ¡Qué corazón tan noble tienes, joven victoriosa!
Levanta de este suelo agrietado por la sangre y las lágrimas, que tu coraje no desfallezca en este momento clave. Confianzas e ilusiones giran entorno a tu cuerpo, todos te observan viendo en ti la esperanza de un sino más feliz. Deshazte de esas cadenas que te apresan desde hace tiempo.
Tú sabes que puedes hacerlo,
estás destinada a hacerlo.

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