jueves, 7 de noviembre de 2013

Frío tacto, aliento congelado que respirar me hace difícil. Me abrazas, no pretendo soltarte, no existe nada más apacible que tú, belleza nada trivial del dios Neptuno. Me hundo en ti, me sumerjo en tu pecho, mejor regalo que este no me puedes ofrecer, mejor regalo que la calma que profesas por cada gota. La luz se marcha, el retroceso ya no es una opción.

¿Por fin podré obtener la paz que mi alma ansía?

No hay comentarios:

Publicar un comentario