¡Arriba! No consigo poner un pie lejos del edredón. El suelo está frío, todavía es una mañana temprana.
Te busco, busco ese amor que me profesas mientras duermo, esa protección que dices ofrecerme y que yo tan fervientemente creo.
Miles de palabras de amor inundan estos ojos tristes que se desbordan porque saben, porque son conscientes de que tú no estás aquí. Las leo, mi corazón se enternece, se vuelve frágil y me devuelve a esta verdad tan dura y repentina. Aun así, es algo precioso, precioso porque alguien al otro lado de una pantalla quiere y desea decirte que ojalá pudiera estar contigo, que ojalá no fuera esto así; sumado a los halagos que nadie imaginaría que le pudieran hacer, exaltando una belleza que para algunos creemos que es inexistente.
En estos sueños amargos permaneces; no deberían ser sueños, sino realidades. Recuerdo momentos pasados, momentos que terminaran por acaecer o que, posiblemente, nunca se asomen por la puerta; momentos en los que estamos solos, momentos en los que nuestras amistades nos tienden su mano.
Desde aquí se me hace muy complicado, pero lo sigo intentando, ya sea aquí, ya sea allí, ya sea en algún lugar real, ya sea en algún lugar imaginario.
¡Aguarda mi llegada! Tú sabes que tarde lo que tarde, siempre aparezco, radiante y feliz de pronto. Y quiero que recuerdes que por muy lejos que esté, que por mucha distancia que haya que caminar, que por muchos parajes que tenga que atravesar, que por muchos mares que tenga que surcan; yo...
Te busco, busco ese amor que me profesas mientras duermo, esa protección que dices ofrecerme y que yo tan fervientemente creo.
Miles de palabras de amor inundan estos ojos tristes que se desbordan porque saben, porque son conscientes de que tú no estás aquí. Las leo, mi corazón se enternece, se vuelve frágil y me devuelve a esta verdad tan dura y repentina. Aun así, es algo precioso, precioso porque alguien al otro lado de una pantalla quiere y desea decirte que ojalá pudiera estar contigo, que ojalá no fuera esto así; sumado a los halagos que nadie imaginaría que le pudieran hacer, exaltando una belleza que para algunos creemos que es inexistente.
En estos sueños amargos permaneces; no deberían ser sueños, sino realidades. Recuerdo momentos pasados, momentos que terminaran por acaecer o que, posiblemente, nunca se asomen por la puerta; momentos en los que estamos solos, momentos en los que nuestras amistades nos tienden su mano.
Desde aquí se me hace muy complicado, pero lo sigo intentando, ya sea aquí, ya sea allí, ya sea en algún lugar real, ya sea en algún lugar imaginario.
¡Aguarda mi llegada! Tú sabes que tarde lo que tarde, siempre aparezco, radiante y feliz de pronto. Y quiero que recuerdes que por muy lejos que esté, que por mucha distancia que haya que caminar, que por muchos parajes que tenga que atravesar, que por muchos mares que tenga que surcan; yo...
''... siempre te protegeré.''

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