Aunque me duela reconocerlo, mis ilusiones van de tu
mano. Desde ahora. Para siempre. Y si tú te vas, ellas se van contigo,
mientras las tinieblas vuelven a mí para de nuevo acogerme entre sus
tenebrosos mantos de tristeza y desolación, donde fui una sola con la
soledad.
Eso fue lo malo de volverte a conocer, que ya no puedo otra vez estar sola. Que ya no quiero otra vez estar sola.
Eso fue lo malo de volverte a conocer, que ya no puedo otra vez estar sola. Que ya no quiero otra vez estar sola.
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